diumenge, 21 de juny de 2015

Da Vincis del siglo XXI

¿Quién ha dicho que las historias fantásticas tienen seres imaginarios o poderes mágicos? Ésta es una historia bien real que os puede parecer fantástica.

Como cada verano, un grupo de niños de la misma comunidad, se reunían en el trastero de la terraza para crear el invento de todos los tiempos. Un invento útil e innovador que cambiase el rumbo de la vida. Querían demostrar que tenían un poder único y que no eran simples niños reunidos en un trastero lleno de arañas y muebles viejos que se escondían del mundo bajo una pequeña lámpara.

Sin embargo, aunque seguían entusiasmados en conseguirlo, nunca habían podido hallar con la llave que abriese la puerta hacía un mundo diferente. Aquella tarde, cuando el sol ya descendía tras las montañas y dejaba en el cielo un manto de caramelo cobrizo, estaban aquellos muchachos y muchachas medio adormilados en el desván.

Sentían que ya estaba todo inventado. El Siglo XXI estaba prediseñado y no había nada más que crear para facilitar las necesidades básicas de la vida humana. Quizá sus padres tenían razón y debían dejar ese club e ir a la playa o a la piscina como los demás niños y dejarse de tonterías que no llevan a ningún sitio.

Martín, el más entusiasta del grupo, estaba sentado a la mesa. A su alrededor había un montón de bocetos y listas de ideas. A su lado estaba Marina, que no se decidía entre abandonar o seguir adelante con la misión medio desviada en la que estaban desalentados. Gabriel estaba estirado en un gran sofá de tres metros, durmiendo con un libro de Leonardo da Vinci en las manos. De repente, alguien llamo a la puerta. Se miraron entre ellos sin saber que decir y cómo actuar. Nadie se había preocupado en subir hasta el ático del edificio y mostrar un mínimo interés por aquello que hacían. Pensaron que sería el conserje aunque no recordaban que hubiese uno. Finalmente, la persona que estaba al otro lado se cansó de esperar y exclamó:

-¿Hola? Me llamo Selena y mi padre y yo acabamos de alquilar el apartamento del 2º 1ª. Nos gustaría participar en esa idea del invento del Siglo porque tenemos algunas ideas para aportar.

Aquella nueva integrante del grupo trajo a todos un subidón de energía. El padre de Selena, era ingeniero técnico y se mudaba a otro país cada cierto tiempo para reunirse en conferencias con ingenieros de todo el mundo. Gracias a las conversaciones que tuvieron con él a lo largo de todo el verano, llegaron a la conclusión que todo puede estar inventado de manera tecnológica pero los problemas básicos como el hambre y las guerras aún no están solucionados.

A través de los muchos conocimientos de aquel hombre estudiaron la posibilidad de, conectando varios portátiles, comunicarse vía Skype con todos los niños y niñas del mundo que disponían de medios tecnológicos. Además de poder conocer cómo se veía el mundo desde distintos puntos del mapa, podrían ponerse todos de acuerdo en que, por más que los adultos dijesen o hiciesen, ellos eran quienes debían empezar desde ya a mover la piezas y conseguir encajarlas perfectamente creando el puzzle.

La iniciativa estaba tomada, el viento soplaba en la dirección correcta y el pequeño club crecía cada vez más gracias a los contactos que establecieron esos meses.


Esta iniciativa es complicada y de larga duración pero si nos lo proponemos es posible. Es posible mejorar estas injusticias que se ocultaban bajo un velo de tecnologías y comodidades sólo disponibles para los que pueden poseerlas. Es posible crear un mundo mejor para todos, para aquellos que están al otro lado de nuestra realidad y que se resignan a quejarse. Sólo nosotros podíamos iniciar esta revolución porque somos nosotros los que viviremos en esta sociedad tan abrumadora y debemos cambiarla lo antes posible.





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